No tengo motivos para estar mal, y hoy, me he dado cuenta de que la felicidad no atiende a razones. Por eso hoy estoy tan bien. Me apetece reír y disfrutar, sin motivo alguno. Sólo soy, y quiero seguir siendo feliz, porque es el mejor estado en el que se puede encontrar una persona y porque me encanta. Una sonrisa, si es sincera dice mucho más que las palabras de la mayoría de las personas. Con lo de cosas tan bonitas que se pueden decir y no somos capaces de dejar que nuestras palabras fluyan… Ciertamente, no me importa, pues una carcajada, cuando sale del alma, es lo más bonito que se puede escuchar.

Las carcajadas son el símbolo de la alegría aunque a veces pueden ser malévolas. Yo me quedo con los suspiros :)
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